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ECOLOGIA EN ACCION

Preservar el entorno, el medio ambiente del planeta Tierra es una obligación en pro de la garantía de la supervivencia de la Humanidad

Categoría: efecto invernadero

21 Noviembre 2009

LA DESFORESTACION DEL AMAZONIA NO SE PUEDE PASAR POR DESAPERCIBIDO

 

Carlos Mora  V.

Solo despues de que el último árbol sea cortado.
Solo despues de que el último río sea envenenado.
Solo despues de que el último pez sea apresado.
Solo entonces sabrás que el dinero no se puede comer.
Profecía india

Muy poca atención, seriedad le ha prestado a la importancia de salvar al planeta en donde vivimos, mientras se nos permite estar con esta forma física, cada vez es más crítica la contaminación deterioramiento del medio ambiente, el saqueo de las riquezas naturales que cada país tiene, en donde la obsesión por el materialismo, enriquecimiento, a un gran costo ambiental que ha dado paso a grandes contaminaciones, deforestaciones , que han contaminado la Tierra  venido  contaminando al la tierra, dando paso  al efecto invernadero, cambios climáticos que poco a poco se va manifestando, causando grande catástrofes.

Ambiente y Sociedad, Año 10 Nº 414, al respecto nos aporta, que sólo en Sudamérica se concentra el 65% de la pérdida anual de bosques del planeta, y la mayor deforestación ocurre sobre todo en la región amazónica, donde se pierden 3,1 millones de hectáreas al año, más del 40% del total mundial.
Según la FAO, América del Sur cuenta con la mayor biodiversidad de la Tierra. La deforestación afecta sus cuencas hidrográficas y la riqueza de sus suelos. Produce sequías, inundaciones, modificaciones en el clima regional y mundial, pero también provoca migraciones, hambre y enfermedades. Afecta su biodiversidad y la forma de vida de los habitantes de los bosques. La selva amazónica es considerada la mayor selva tropical del mundo. Ocupa una superficie aproximada de seis millones de Km2. y alberga un sinnúmero de especies vegetales y animales La preocupación actual se centra en las constantes presiones a las que se encuentra sometida, entre ellas, el continuo avance de la frontera agrícola.

 Se sabe que la deforestación se produce principalmente para convertir los bosques en tierras agrícolas y ganaderas, y se realiza a un ritmo alarmante: unos 13 millones de hectáreas al año.
Sea para plantar pinos para las pasteras, soja o cualquier otro monocultivo, o extraer especies autóctonas por la calidad de su madera, se está cometiendo un gigantesco ecocidio. Se atenta contra la vida, tanto humana como animal y vegetal de las regiones directamente afectadas y de las que funcionalmente se hallan vinculadas con aquellas.
Cada hectárea deforestada es un pedacito de pulmón que le estamos sacando al planeta. El mayor productor de soya en América del Sur, Brasil, durante la zafra 2004/2005 deforestó 1,2 millones de hectáreas de selva Amazónica durante la zafra 2004/2005 como consecuencia principal de la expansión sojera.

belt.es/noticias comenta, que La Amazonía, el pulmón natural que antes reciclaba la atmósfera terrestre, se está convirtiendo en una gigantesca fuente de contaminación. Carlos Alberto Gurge, jefe de un equipo de investigadores de la Universidad de Brasilia, afirma que los incendios de la selva, provocados con el fin de conquistar nuevos espacios para la cría de ganado y el cultivo de soja, han elevado casi un 2% -de 7.900 millones de toneladas a 8.050 millones de toneladas anuales- la emisión mundial de dióxido de carbono (CO2), principal causante del efecto invernadero.

El 70% de la selva amazónica, que ocupa una superficie de 7,5 millones de kilómetros cuadrados, se encuentra en Brasil, precisamente el más grande exportador de carne de vacuno y de aceite y granos de soja del mundo.
La creciente demanda europea de carne procedente de una región libre del famoso mal de las vacas locas y la apertura del insaciable mercado chino a las importaciones de cereales multiplican los peligros que se ciernen sobre uno de los últimos paraísos naturales del planeta y sobre los 75 grupos étnicos que lo habitan.

 Se comenta además, que  "es lamentable que tras invertir tantos recursos en la preservación del ecosistema tropical y con una actividad industrial que no llega a la décima parte de la que se desarrolla en los países más ricos, Brasil esté liberando a la atmósfera 550 millones de toneladas de CO2 al año, lo que lo sitúa entre los 10 países que más contribuyen al calentamiento del planeta», ha declarado Gurge al diario O Globo. El es  uno de los 800 científicos de 12 países que participaron en el Experimento a Gran Escala de Biosfera-Atmósfera, un estudio multidisciplinario conocido por la abreviatura de LBA. Se llevaron  a cabo en Sao Paulo los debates finales. Las conclusiones son apocalípticas. Se calcula que entre 2001 y 2002 una superficie de 25.500 kilómetros cuadrados de selva desapareció a causa de la tala o de los incendios provocados por el hombre. En 2003, las sierras mecánicas, el fuego y, más que nada, la fiebre cerealística y ganadera consumieron otros 14.754 kilómetros cuadrados,

 Muy interesante cuando comenta www.belt.es/noticias, que al Gobierno de Brasil le corresponde la contención de este proceso, responsabilidad que asumió hace dos años al lanzar el Sistema de Vigilancia Amazónica (SVA), en el que se realizó una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares. El SVA dispone de una tecnología que utiliza aviones y satélites para medir el avance de la deforestación. Simultáneamente, Brasil preservó en el corazón de la cuenca amazónica la mayor reserva natural del planeta, que abarca 5,2 millones de kilómetros cuadrados. Se insiste en resaltar que, el talón de Aquiles de la iniciativa ecologista reside en la incapacidad de las autoridades para hacer cumplir las leyes ambientales en un territorio inconmensurable que se rige por la ley del más fuerte y un gran componente de depredación de la naturaleza.
Así, aunque la ministra de Medio Ambiente, Marina da Silva, ha abierto expedientes a 200 empresas madereras, entre ellas la gigante canadiense Forest Investements LTD, el problema no se frena. Y es que la mayor amenaza está en la expansión de la soja y los pastos.

Definitivamente indica spanish.china.org.cn,  que la mayor caída de la deforestación en el último año se registró en el estado de Mato Grosso, con reducción de 65 por ciento, seguido de Rondonia (50 por ciento), Pará (35 por ciento), Amazonas (30 por ciento), Maranhao (20 por ciento) y Acre (18 por ciento).

Los índices fueron calculados por el Proyecto de Monitoreamiento de Deforestación de la Amazonia Legal (Prodes), que utiliza satélites para observación de áreas que sufrieron el desmatamiento total, llamado corte raso.

La merma de la deforestación amazónica al 80 por ciento para 2020 es la principal contribución que llevará Brasil a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención del Clima (COP 15) que se realizará en Copenhague, Dinamarca, en diciembre.

De acuerdo con el gobierno brasileño, esa meta representaría por sí sola una reducción de 20 por ciento en la emisión de gases de efecto estufa del país sudamerican.

 

 

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2 Noviembre 2009

CONSUMO DE ENERGIA, ALIMENTACION, GASES Y EFECTOS DE CONTAMINACION

 

Carlos Mora V.

En la tormenta es cuando se conoce al buen piloto

La crisis del efecto invernadero es cada vez más preocupante en lo concerniente a sus efectos, lo que representa para la humanidad, aspecto que los gobiernos no deben descuidar si se quiere garantizar el no deterioramiento ambientas y evitar los efectos negativos que de ello se puede originar.

En un escrito al respecto realizado por William Austen Bradbury, sobre este tema y aportado por ecoportal. Net, hay datos relevantes que no pueden ser ignorados por lo que ello representa y sobre la advertencia de que debemos estar atento ante una realidad que esta ahí, que se deben tomar las medidas necesarias para evitar una catástrofe.

 Se reseña, que a  nivel mundial, la tasa de consumo de energía se calcula en 15 teravatios (TW), o 15 terajulios (TJ) de energía cada segundo (1 T= 1000000000000). Si una bombilla eléctrica convencional consume 60 W, esto es el equivalente de 37 bombillas encendidas permanentemente por cada persona en el mundo. Más de un cuarto de este consumo se pierde en la generación y el transporte de la energía.

Cerca de 86% de toda esta energía es producida mediante combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). El uso de estos combustibles se ha incrementado casi sin freno desde las primeras perforaciones petrolíferas a mediados del siglo XIX. Este crecimiento contrasta con el descenso producido en el descubrimiento de yacimientos desde finales de los 70. Los combustibles fósiles son una fuente limitada de energía, explotada en las últimas décadas de modo exponencial, lo que acelera su inevitable agotamiento.

Considérese, que el sistema predominante de alimentación depende altamente del consumo de energía. La energía consumida por la agricultura en sí se estima en sólo un 4% del consumo mundial de energía pero, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, contribuye directamente a un 11% del total de gases con efecto de invernadero emitidos, o 6.1 Gt de dióxido de carbono equivalente .Casi todas las emisiones son en forma de métano (3.3 Gt) y óxido de nitrógeno (2.8 Gt). Unos dos tercios de las emisiones globales de métano y la mayoría de las emisiones de óxido de nitrógeno provienen de la agricultura

Tómese en cuenta indica Austen, que hay una multitud de procesos que componen el sistema de alimentación en el mundo y que requieren de energía para funcionar: cultivo de los alimentos, almacenaje, transporte, procesamiento, transformación y embalaje, distribución, venta y tratamiento de los desperdicios.

La fabricación de la mayoría de los insumos agrícolas (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fármacos) se hace procesando combustibles fósiles como materia prima (el gas natural para producir fertilizante de nitrógeno y el petróleo para producir pesticidas). A partir de la denominada Revolución Verde en los años sesenta, el uso de los agroquímicos y el agua para riego aumentó tremendamente.

Tómese en cuenta, que el sistema industrial de alimentación, dependiente en grado sumo de combustibles fósiles, es responsable de una cantidad enorme de gases con efecto de invernadero. Se calcula que una tercera parte de las emisiones globales de éstos se puede atribuir al sistema alimentario global]. Sin embargo, existen muchas diferentes formas de alimentarse que tienen distintos consumos de energía y por tanto emisiones de gases con efecto de invernadero. Las formas más básicas y tradicionales de producción de alimentos como la agricultura de desplazamiento y la caza y recolección, consumen mucho menos energía que la que se obtiene. Los métodos más modernos como el vacuno intensivo y la pesca industrial son muy ineficientes en su consumo de energía, y a veces consumen hasta 15 a 20 veces más energía que lo que se consigue en forma de alimento.

 No cabe la menor duda, señala Austen, que el consumo de energía del sistema alimentario del país más industrializado del planeta, Estados Unidos, ha aumentado enormemente en los últimos 100 años desde menos de una caloría por cada caloría de alimento obtenida, hasta más de 10 calorías hoy.

En las últimas décadas, como respuesta alternativa a la gran industrialización de la producción y distribución de alimentos a través del mundo, ha surgido un importante movimiento de agricultores y ecologistas en pro de la producción de alimentos de forma ecológica y la distribución de los mismos en base a mercados locales, vinculando los productores con los consumidores.

Por último indica Austen, si a la agricultura orgánica, o mejor la agroecología, se le agrega un sistema de alimentación local -producción de alimentos para el mercado local- en vez del modelo de agroexportación impuesto a la mayoría de los países del mundo por instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se puede rebajar aún mucho más la energía consumida por alimentar la población.

Esto es lo que propone desde hace 10 años la Vía Campesina, movimiento internacional campesino que representa millones de campesinas y campesinos, indígenas, pequeños agricultores y trabajadores rurales en 69 países alrededor del mundo. En su lucha por la soberanía alimentaria, la Vía Campesina reclama el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas sobre la producción, distribución y consumo de alimentos para garantizar una alimentación sana a su población. Si escogieran políticas que desarrollaran la agricultura ecológica y sistemas de alimentación y energía localizados, existiría el potencial de ahorrar más de un 50% del consumo de energía y emisiones de gases con efecto de invernadero. Incorporar energía renovable, podría suministrar más energía que la necesaria y eliminar la dependencia de los combustibles fósiles

Téngase presente, que las formas más básicas y tradicionales de producción de alimentos como la agricultura de desplazamiento y la caza y recolección, consumen mucho menos energía que la que se obtienen. Los métodos más modernos como el vacuno intensivo y la pesca industrial son muy ineficientes en su consumo de energía, y a veces consumen hasta 15 a 20 veces más energía que lo que se consigue en forma de alimento.

 www.entorno-empresarial.com

 

 

 

 

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