LA DESFORESTACION DEL AMAZONIA NO SE PUEDE PASAR POR DESAPERCIBIDO
Carlos Mora V.
Solo despues de que el último árbol sea cortado.
Solo despues de que el último río sea envenenado.
Solo despues de que el último pez sea apresado.
Solo entonces sabrás que el dinero no se puede comer.
Profecía india
Muy poca atención, seriedad le ha prestado a la importancia de salvar al planeta en donde vivimos, mientras se nos permite estar con esta forma física, cada vez es más crítica la contaminación deterioramiento del medio ambiente, el saqueo de las riquezas naturales que cada país tiene, en donde la obsesión por el materialismo, enriquecimiento, a un gran costo ambiental que ha dado paso a grandes contaminaciones, deforestaciones , que han contaminado la Tierra venido contaminando al la tierra, dando paso al efecto invernadero, cambios climáticos que poco a poco se va manifestando, causando grande catástrofes.
Ambiente y Sociedad, Año 10 Nº 414, al respecto nos aporta, que sólo en Sudamérica se concentra el 65% de la pérdida anual de bosques del planeta, y la mayor deforestación ocurre sobre todo en la región amazónica, donde se pierden 3,1 millones de hectáreas al año, más del 40% del total mundial.
Según la FAO, América del Sur cuenta con la mayor biodiversidad de la Tierra. La deforestación afecta sus cuencas hidrográficas y la riqueza de sus suelos. Produce sequías, inundaciones, modificaciones en el clima regional y mundial, pero también provoca migraciones, hambre y enfermedades. Afecta su biodiversidad y la forma de vida de los habitantes de los bosques. La selva amazónica es considerada la mayor selva tropical del mundo. Ocupa una superficie aproximada de seis millones de Km2. y alberga un sinnúmero de especies vegetales y animales La preocupación actual se centra en las constantes presiones a las que se encuentra sometida, entre ellas, el continuo avance de la frontera agrícola.
Se sabe que la deforestación se produce principalmente para convertir los bosques en tierras agrícolas y ganaderas, y se realiza a un ritmo alarmante: unos 13 millones de hectáreas al año.
Sea para plantar pinos para las pasteras, soja o cualquier otro monocultivo, o extraer especies autóctonas por la calidad de su madera, se está cometiendo un gigantesco ecocidio. Se atenta contra la vida, tanto humana como animal y vegetal de las regiones directamente afectadas y de las que funcionalmente se hallan vinculadas con aquellas.
Cada hectárea deforestada es un pedacito de pulmón que le estamos sacando al planeta. El mayor productor de soya en América del Sur, Brasil, durante la zafra 2004/2005 deforestó 1,2 millones de hectáreas de selva Amazónica durante la zafra 2004/2005 como consecuencia principal de la expansión sojera.
belt.es/noticias comenta, que La Amazonía, el pulmón natural que antes reciclaba la atmósfera terrestre, se está convirtiendo en una gigantesca fuente de contaminación. Carlos Alberto Gurge, jefe de un equipo de investigadores de la Universidad de Brasilia, afirma que los incendios de la selva, provocados con el fin de conquistar nuevos espacios para la cría de ganado y el cultivo de soja, han elevado casi un 2% -de 7.900 millones de toneladas a 8.050 millones de toneladas anuales- la emisión mundial de dióxido de carbono (CO2), principal causante del efecto invernadero.
El 70% de la selva amazónica, que ocupa una superficie de 7,5 millones de kilómetros cuadrados, se encuentra en Brasil, precisamente el más grande exportador de carne de vacuno y de aceite y granos de soja del mundo.
La creciente demanda europea de carne procedente de una región libre del famoso mal de las vacas locas y la apertura del insaciable mercado chino a las importaciones de cereales multiplican los peligros que se ciernen sobre uno de los últimos paraísos naturales del planeta y sobre los 75 grupos étnicos que lo habitan.
Se comenta además, que "es lamentable que tras invertir tantos recursos en la preservación del ecosistema tropical y con una actividad industrial que no llega a la décima parte de la que se desarrolla en los países más ricos, Brasil esté liberando a la atmósfera 550 millones de toneladas de CO2 al año, lo que lo sitúa entre los 10 países que más contribuyen al calentamiento del planeta», ha declarado Gurge al diario O Globo. El es uno de los 800 científicos de 12 países que participaron en el Experimento a Gran Escala de Biosfera-Atmósfera, un estudio multidisciplinario conocido por la abreviatura de LBA. Se llevaron a cabo en Sao Paulo los debates finales. Las conclusiones son apocalípticas. Se calcula que entre 2001 y 2002 una superficie de 25.500 kilómetros cuadrados de selva desapareció a causa de la tala o de los incendios provocados por el hombre. En 2003, las sierras mecánicas, el fuego y, más que nada, la fiebre cerealística y ganadera consumieron otros 14.754 kilómetros cuadrados,
Muy interesante cuando comenta www.belt.es/noticias, que al Gobierno de Brasil le corresponde la contención de este proceso, responsabilidad que asumió hace dos años al lanzar el Sistema de Vigilancia Amazónica (SVA), en el que se realizó una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares. El SVA dispone de una tecnología que utiliza aviones y satélites para medir el avance de la deforestación. Simultáneamente, Brasil preservó en el corazón de la cuenca amazónica la mayor reserva natural del planeta, que abarca 5,2 millones de kilómetros cuadrados. Se insiste en resaltar que, el talón de Aquiles de la iniciativa ecologista reside en la incapacidad de las autoridades para hacer cumplir las leyes ambientales en un territorio inconmensurable que se rige por la ley del más fuerte y un gran componente de depredación de la naturaleza.
Así, aunque la ministra de Medio Ambiente, Marina da Silva, ha abierto expedientes a 200 empresas madereras, entre ellas la gigante canadiense Forest Investements LTD, el problema no se frena. Y es que la mayor amenaza está en la expansión de la soja y los pastos.
Definitivamente indica spanish.china.org.cn, que la mayor caída de la deforestación en el último año se registró en el estado de Mato Grosso, con reducción de 65 por ciento, seguido de Rondonia (50 por ciento), Pará (35 por ciento), Amazonas (30 por ciento), Maranhao (20 por ciento) y Acre (18 por ciento).
Los índices fueron calculados por el Proyecto de Monitoreamiento de Deforestación de la Amazonia Legal (Prodes), que utiliza satélites para observación de áreas que sufrieron el desmatamiento total, llamado corte raso.
La merma de la deforestación amazónica al 80 por ciento para 2020 es la principal contribución que llevará Brasil a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención del Clima (COP 15) que se realizará en Copenhague, Dinamarca, en diciembre.
De acuerdo con el gobierno brasileño, esa meta representaría por sí sola una reducción de 20 por ciento en la emisión de gases de efecto estufa del país sudamerican.


