CAMOVA

Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo. Proverbio chino

En la medida que se descuida la necesidad de identificarse y poner en práctica la cultura ambiental en el entorno en donde se vive, los resultados serán muy negativos y contaminoso para el medio ambiente en donde se habita , se requiere más identificación , compromiso de los organismos involucrados, como  la comunidad de vecinos,  Gobernación,  Alcaldía, Estado.

 Es alarmante notar en las ciudades del país como no se le da la atención requerida a la basura, su recolección, tratamiento, lo que ella genera en contaminación y atenta contra la salud.

 Hay un descuido significativo en el compromiso del aseo, de la recolección de la basura que deja mucho que decir, en el tratamiento de los residuos domésticos. No nos sorprende transitar por las principales calles del centro de una ciudad (caso venezolano) y ver como la basura se encuentra diseminada por todas partes, abarcando desde papeles, latas,  bolsas, trapos, restos de comitas, plásticos, en donde se nota claramente, por un lado la falta de cultura ambiental del ciudadano, su colaboración y otra la ineficiencia de los  organismos del estado en la recolección diaria de estos residuos.

A todo ello se agrega todo lo concerniente a los residuos domésticos que se encuentran en las  la puertas de muchas casas, en bolsas que a veces tardan días en ser recogidas, muchas veces  rotas, deterioradas producto de los animales que las  abren  en busca de alimentos, y a veces de mendigos, contaminando el ambiente, en donde muchos de esos residuos se deterioran, producen malos olores y presentan un aspecto repugnante a la vista.

Las autoridades comprometidas en garantizar un buen servicio de recolección de la basura, no se han identificado con esta responsabilidad en toda su dimensión, se olvida que cada vez más emigran a muchas ciudades un número significativo de ciudadanos que incrementa la población en las grandes ciudades y todo ello conlleva al  incremento de los desechos. A raíz de ello, no sorprende ver colapsadas a muchas ciudades en lo concerniente de la basura y los daños que ello está originando, pues esta realidad se torna en un seria preocupación, en la manera de cómo dar paso a planes, acciones que manejen y den solución efectiva a esta realidad amenazante, puesto es una puerta abierta a la contaminación del  suelo,  agua y  aire.

Es muy válido cuando se indica, que los problemas ambientales que pueden generar los de vertederos de basura a cielo abierto, o los que no cuentan con los controles sanitarios correspondientes son; contaminación del agua superfáciles y subterráneas (si no se ha impermeabilizado los pozos), contaminación de los suelos y la atmósfera (este inconveniente se intensifica cuando los residuos no son discriminados por su origen, como la acumulación diversa de materia orgánica, pilas, latas y otros, sin tener en cuenta la descomposición de cada elemento o la toxicidad de los mismos).

La proliferación de roedores, y potenciales vectores de transmisión de enfermedades y el envenenamiento de especies vegetales y animales, son riesgos a considerar. Para la salud humana la contaminación que liberan los vertederos son una importante cantidad de gases como metano, CO2 y gases tóxicos como el baceno. Además de ser los acusantes de diversas enfermedades.

Muy interesante lo que expone  Jesica Salvatierra, que los residuos domésticos son una problemática ambiental cada vez más preocupante. El incremento de la población en las ciudades y los cambios de consumos son fundamentales en la producción de basura. Las técnicas de eliminación ya sea por vertido o por incineración siempre conllevan una contaminación al medio ambiente, por eso es fundamental tener una política derivada a cambiar los hábitos de consumo.

Nos relata  Jesica Salvatierra, que  se considere que a  lo largo de la historia, el problema principal de los residuos orgánicos e inorgánicos ha sido su eliminación. La disposición final de la basura doméstica de las grandes ciudades, encontró su solución arrojando los residuos a las periferias; ocultándolos bajo la tierra en rellenos sanitarios, lanzándolos a los ríos o simplemente con la quema de los mismos. Una realidad que todavía algunos países, sus ciudades lo hacen, sin importarles las consecuencias

Cabe destacar, que en las áreas donde se ubican estos gigantes contenedores de residuos (muchos de ellos si tener las condiciones de sanidad necesarias), es en los alrededores de la ciudad, donde se ubican personas con bajos recursos en asentamientos precarios. Muchos de estos basurales conforman, no sólo los focos de infección y contaminación, sino un medio de vida para aquellos que se dedican a revolver la basura. Eso se observa mucho en algunas ciudades de Venezuela, Caracas, Valencia, Barquisimeto, Puerto  Cabello, por mencionar algunas.

Muy válido cuando señala, que  actualmente, el cambio en la forma de vida y el crecimiento económico de los países de América Latina ha provocado un incremento en la generación de desechos domésticos y comerciales. La problemática se completa con el cambio en los hábitos de consumo y la composición diversificada de los residuos modernos (envases plásticos, latas, computadoras, entre otros).

Muy cierto cuando se indica, que los electrodomésticos, las computadoras han creado nuevos y verdaderos cementerios de tecnología, compuestas de plásticos y materiales que no se degradan. Su eliminación es una preocupación del nuevo siglo, de manera que no es fácil encontrar un tratamiento de supresión eficaz y no contaminante, a no ser que se reciclen.

Hay que tener presente ante esta realidad lo que indica Salvatierra, que según la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC) "la población citadina de América Latina y el Caribe representa ya el 78 por ciento del total, el mayor índice de urbanización por continente, y la tendencia sigue siendo a una mayor concentración en las ciudades, cuyos habitantes están creciendo en el quinquenio 2005-2010 a una tasa de 1,7 por ciento cada año". El desafío actual es contener la basura de las que las grandes urbes generan.

Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se denomina residuo doméstico a "todo material que no tiene un valor de uso directo y que es descartado por sus propietarios". Estos se generan en las viviendas, oficinas, establecimientos educacionales, así como también en locales comerciales y restaurantes, incluidos aquellos que se generan en los hospitales, que presentan composiciones similares a los concebidos dentro de los hogares.

La problemática que enfrentan los países Latinoamericanos según un estudio de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) es que "es notable el cambio de composición en los residuos donde se encuentra un descenso en materiales biodegradables y por ello plantea desafíos para el tratamiento, recuperación y disposición de los RSU (Residuos Sólidos Urbanos)".

Es decir, hay una mayor preponderancia de desechos inorgánicos, que no se descomponen y de elementos con características tóxicas. Sin embargo, en los últimos años en América Latina se han elaborado proyectos tendientes a mitigar esta situación, donde se procura la minimización de los residuos a partir de reducir, reutilizar y reciclar dichos elementos.

No obstante, muchos países del la región continúan teniendo problemas con la disposición de la basura y en los rellenos sanitarios, así como también los basurales a cielo abierto

Sin duda alguna es muy importante el llamado, de que es necesario que cada habitante del planeta tenga conciencia de lo que arroja a la basura, de que todo aquello que se desperdicia puede dañar al medio ambiente. También es importante que los mecanismos de eliminación procuren ser lo menos contaminante posible para evitar su impacto en la vida natural del planeta y de las personas