Carlos Mora Vanegas
El optimista ve siempre luz en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz. Anónimo
Muchas reuniones, cumbres a fin de mantener siempre la atención de la obligación de los que poblamos este planeta, garantizar la supervivencia de la Madre tierra. Justamente sobre ella nos recuerda Ricardo Natalichio, que la Madre Tierra tiene derecho a existir, persistir y continuar los ciclos, estructuras y procesos vitales para sustentar a todos los seres.
Los seres humanos tienen la responsabilidad especial de evitar actuar en violación de los derechos de la Madre Tierra, deben garantizar que los daños causados por violaciones humanas de estos derechos se rectificarán cuando sea posible y que los responsables rendirán cuentas para restaurar la integridad y el funcionamiento saludable de las comunidades y ecosistemas afectados.
Una Declaración Universal de los derechos de la Madre Tierra es un paso muy importante para detener la voracidad con la que trasnacionales y países industrializados están degradando el planeta. El rechazo al reconocimiento de estos derechos, dejará en evidencia a quienes pretenden continuar con esta irracional destrucción de nuestra casa a costa de la supervivencia de todos los seres que la habitamos y que la habitaran en el futuro.
En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se realiza en estos días en Cochabamba, Bolivia, uno de los Grupos de Trabajo tiene como único e importantísimo objetivo reflexionar sobre estos temas, construir un Proyecto de Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra y discutir propuestas para impulsar los Derechos de la Madre Tierra a nivel nacional, regional e internacional..
Una Declaración Universal de los derechos de la Madre Tierra es un paso muy importante para detener la voracidad con la que trasnacionales y países industrializados están degradando el planeta. El rechazo al reconocimiento de estos derechos, dejará en evidencia a quienes pretenden continuar con esta irracional destrucción de nuestra casa
Al respecto de ella, Eduardo Galeano expresa, ojala seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.
Ojala seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabrería, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.
Hay quienes dicen, que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada "comunidad internacional", ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.
Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.
Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.
Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.
Agrega, que Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.
El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.
Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.
Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.
Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojala los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que o "muere el capitalismo o muere la Madre Tierra", y sorprendió a propios y extraños al asegurar que la comida transgénica es la responsable de las "desviaciones" de los hombres hacia la homosexualidad y de la calvicie en Europa, al inaugurar una conferencia mundial sobre el cambio climático organizada por su Gobierno junto a pueblos indígenas y movimientos sociales.
"Sólo tenemos dos caminos: La Pachamama (Madre Tierra en aimara) o la muerte. Muere el capitalismo o muere la Madre Tierra, vive el capitalismo o vive la Madre Tierra", dijo Morales al leer un mensaje dirigido especialmente a los niños del mundo.
Morales atacó duramente al modelo de desarrollo capitalista y atribuyó a su crecimiento sin control la crisis del cambio climático. El mandatario izquierdista e indígena dijo que el mundo está ahora en una "encrucijada definitiva" entre el capitalismo y la vida en armonía con la naturaleza.
También planteó como alternativa un "nuevo sistema socialista comunitario" que, a su juicio, "eliminará toda forma de colonialismo e imperialismo y asegurará la paz entre los pueblos y con la madre tierra". Si no se lucha contra el capitalismo, dijo, los movimientos sociales serán "cómplices" del deterioro de la naturaleza que está provocando terremotos, maremotos, hambruna y migraciones masivas.
No olvidemos lo que xpresa el director de ecoportal.net, Ricardo Natalichio, que la Madre Tierra es sabia, está viva y es sagrada. Los pueblos son parte de ella y deben vivir en armonía con ella.
Si todos somos parte de un solo sistema interdependiente ¿por qué sólo los seres humanos hemos de tener derechos y la naturaleza ha de ser tratada como un simple objeto funcional a los intereses de los hombres? Para garantizar los derechos humanos en el siglo XXI es fundamental reconocer que nuestra madre tierra también tiene derechos. Solo reconociendo y defendiendo los derechos de la naturaleza será posible restablecer el equilibrio en el planeta Tierra. Mientras la especie humana trate a la madre tierra como a un esclavo carente de derechos, la humanidad no recuperará su humanidad.
¿Cuales son los derechos de la Madre Tierra? ¿Qué podemos hacer para promoverlos y defenderlos en el plano nacional, regional e internacional?
Así como los seres humanos tienen derechos humanos, otros seres también pueden tener derechos adicionales, libertades y deberes que son específicos para su especie y apropiados para su rol y función dentro de las comunidades en las que existen.


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