Carlos Mora V

 El hambre hace ladrón a cualquier hombre.  Pearl Back

Quienes habitamos este planeta tierra en  los dististintos países que se han formado, no podemos ignorar lo que representa en el momento el flagelo del hambre, como ello ha originado el cobro de muchas vidas por no contar con los sustentos básicos que le permitan satisfacer sus necesidad, como el alimentarse. especialmente los niños, como se da en África, Haití, países latinoamericanos,  México, Nicaragua, Honduras, por citar algunos,  todo ello,  porque muchos gobiernos no han sabido gerenciar y utilizar adecuadamente las riquezas naturales que cada país encierra y no se han preocupado por estar atento de los cultivos, cuidar el ambiente, distribución equitativa y  justa de los ingresos económicos, empleo, programas que ayuden al desarrollo sustentable, por citar algunos aspectos.

Muy interesante lo que al respecto nos aporta Ricardo Natalichio, Director de EcoPortal.net ,cuando expone, que luego de mas de 50 años el hambre sigue creciendo en el mundo a un ritmo aterrador. Jacques Diouf, Director General de la FAO, anunció recientemente que hemos batido un triste record del que podemos avergonzarnos: la cifra estimada de personas con hambre ya ha alcanzado la cantidad de 1.000 millones.
El postulado de que los cultivos modificados genéticamente serían la solución al hambre se basó en dos supuestos: que estos cultivos producirían más que los tradicionales y que el hambre está relacionado con la cantidad de alimento producido. Ambos son incorrectos:
- Es un hecho científicamente demostrado que los transgénicos no producen más que las cosechas no transgénicas, incuso en muchos casos la producción es hasta un 25% menor que la de las variedades tradicionales de la región donde se introducen.
- Y sobre la relación entre hambre y producción de alimentos, en muchos casos los países con mayores porcentajes de hambrientos son, en realidad grandes productores de alimentos, incluso mucho mas de lo necesario para su propia población.
Para colmo de males, a esta danza de mentiras impiadosas, se ha sumado la de los agrocombustibles, que pone en competencia directa la producción de alimentos humanos, con la generación de carburantes para motores. Reduciendo drásticamente la superficie mundial de tierras destinadas al cultivo de alimentos y encareciendo el precio de los mismos.
"La ingeniería genética es una tecnología monopolizada por un grupo pequeño de empresas y la mayor parte del mercado de semillas y agrotóxicos está controlada por tres compañías: Monsanto, Syngenta y Aventis. Éstas se comportan como dictadores de la alimentación: impiden que los agricultores ejerciten su ancestral derecho a guardar, intercambiar y reutilizar sus semillas, fuerzan a agricultores y consumidores a utilizar y consumir organismos genéticamente modificados, llevan a los tribunales incluso a quienes infringen sus patentes de manera involuntaria, socavan las bases de una agricultura social y medioambientalmente sostenible y ejercen influencia política para generar un modelo agrario en el cual los productores se sometan a sus reglas, concentrando cada vez más la riqueza en sus manos." Según Juan-Felipe Carrasco.
El hambre en el mundo, el padecer diario de esos mas de 1.000 millones de personas, que en su mayoría son niños, no es producto de la escasez de alimentos, sino que la principal y casi única causa es la injusta distribución de la riqueza, propia del sistema económico en que vivimos. No es que no hay alimentos, sino que estas personas no tienen dinero para comprarlos o tierra y medios para producirlos por si mismos. Sin embargo, los agrocombustibles pueden inclinar mas aun la balanza de esta peligrosa ecuación.
El aumento en la producción de agrocombustibles tiene una relación directa con la cantidad de alimentos producidos a nivel mundial. Las tierras utilizadas para dar de comer a los motores son en su gran mayoría tierras originalmente destinadas a la alimentación humana y en menos medida obtenidas por la deforestación, que además contribuye a la reducción de los recursos naturales utilizados por los pobladores de la región para su nutrición.
Los intereses económicos en juego son gigantescos y las multinacionales del agronegocio se han encargado durante las últimas décadas de tejer una telaraña de dimensiones planetarias en beneficio de sus propias ganancias a costa del hambre de la población mundial.
La agricultura debe volver a manos de los campesinos, debe volver a dar trabajo digno a los cientos de millones de familias que han perdido su capacidad de autosustentarse en manos de los monocultivos transgénicos. Debe volver a su tradicional comunión con la tierra, a cuidar del suelo y del agua, de la diversidad biológica y de todos los seres vivos que habitamos este increíblemente generoso planeta.

A todo ello se agrega otro aspecto sumamente preocupante, como es lo concerniente a los precios de los productos que se  requieren para  alimentarnos, y en donde muchos gobiernos no han sabido planificar programas de control de precios que conlleve a la usura, a un comercio a costa de una necesidad básica como es alimentarse .

Sobre ello, justamente opina casamerica.es, que definitivamente es un hecho cierto, que la crisis alimentaria llegó para quedarse, terminó la época de los alimentos baratos, la penuria alimentaria se dará significativamente en este siglo XXI, el riesgo de que la hambruna se extienda en el mundo es real, son afirmaciones, entre otras de similar tono, que se han repetido en estos últimos meses para destacar la gravedad de esta crisis global. Por tal motivo; en más de 30 países se han registrado ya protestas sociales significativas.

 No cabe la menor duda que el incremento de precios afecta a todos los alimentos básicos, con particular énfasis a los tres cultivos principales en el mundo: arroz, maíz y trigo, que se han duplicado en algo más de un año. Aunque el aumento también se registra con las verduras, frutas y aceites comestibles. Y, en cadena, siguen los demás.
Toda esta realidad es lamentable, y por eso se está hablando de un impacto mortal para casi la mitad de la humanidad, ya que, según datos oficiales, en el mundo alrededor de 3 mil millones de personas sobreviven con dos dólares diarios, de los cuales el 80% se destina a la compra de alimentos. Para que la figura quede más clara, en el Informe 2008, la UNICEF señala que "en el mundo entero mueren diariamente, como promedio, más de 26.000 niños menores de cinco años", precisando que "la desnutrición es la causa subyacente de hasta el 50%" de tales defunciones. Aunque cabe acotar que la producción de granos en todo el mundo aumentó su producción en un 4% en el período 2006/07

Muy interesante, la aportación sobre esta triste realidad que proporciona el teólogo brasileño Leonardo Boff, miembro de la reconocida Carta de la Tierra. Para quien el principal factor de la crisis alimentaria "está en la lógica del mercado, que es la especulación. Si hay carencia de alimentos, se cortan las exportaciones para que se manifieste la demanda y suban los precios. Entonces, hay una especulación mundial sobre los alimentos, no es que falten alimentos, el problema es la distribución de los alimentos, y cuando son distribuidos muchas personas no tienen acceso porque no tienen el mínimo de centavos de dólar para comprar su alimento, dada la degradación de la pobreza. De modo que no es que no haya alimentos, sino que se los retienen para hacer negocio y como la lógica del mercado es hacer de toda mercancía y hacer de todo ganancia, la alimentación entra en esa lógica-

 Ante esta triste realidad del hambre es muy preocupante, pues es un hecho cierto y  no se puede ignorar el reciente caso presentado en  Venezuela con el abochornante  escándalo que se ha dado actualmente , en donde miles de toneladas de alimentos depositadas en bodegas de los puertos, importadas, traídas para abastecer a muchos venezolanos, especialmente la clase pobre, se deterioró, todo  por descuido, abandono,  conllevando a una irresponsabilidad que deja mucho que decir y que el actual presidente plenamente identificado con la ideología socialista Hugo Chávez Frías, no puede permitir que estos errores se den, más cuando involucra además el egreso de millones de dólares que podrían haber sido mejor utilizado para otros serios problemas que actualmente el país afronta, agua, luz, vivienda, por citar algunos.  (Tema  específico que será analizado en otro escrito)